Frottage

En arte, el frottage es un método surrealista y “automático” de producción creativa desarrollado por Max Ernst. En frottage, la textura de la superficie de un artículo o material se transfiere a un papel extendido frotándolo con tiza o lápiz. Una continuación de esta técnica por otros medios se puede encontrar en el nitrofrottage.

A diferencia de un “Abklatsch”, un proceso de Abreib para reproducir inscripciones grabadas, la técnica no es la reproducción fiel de un modelo, sino que es en sí misma un dispositivo estilístico artístico. Las superficies de color, por ejemplo, conservan la estructura de telas, vetas de madera, losas de piedra gruesa, hojas u otros. Las técnicas de Frother se usan generalmente en combinación con otras formas artísticas de expresión como el collage o complementan técnicas tradicionales como el óleo o la acuarela.

Esta técnica consiste en superponer cierto soporte, como una hoja de papel o un lienzo en una superficie con relieves más o menos marcados, como piedra, madera o cualquier cosa que no sea lisa. Usando una variedad de lápices blandos, crayones, tizas, carbones o carbón, el soporte se salpicará, permitiendo que las almohadillas de la superficie subyacente se eleven gradualmente. El resultado de este proceso es obtener diseños y texturas claras y desvaídas, e imágenes en gran medida aleatorias e impredecibles. Además de ser utilizado simplemente para producir imágenes gráficas particulares, el frottage también puede ser el punto de partida y la base para realizar trabajos más elaborados durante un período de tiempo más largo. Otra forma de utilizar esta técnica es enriquecer áreas y detalles de dibujos y pinturas con tramas o motivos gráficos.

Frottage fue redescubierto como una técnica de arte por el artista surrealista Max Ernst. Al mirar el suelo de madera de su habitación, se inclinó sobre una hoja de papel en la que frotó con un lápiz y obtuvo una copia del alivio; de esta simple experiencia, percibió las infinitas posibilidades que podían resultar. Ernst primero llamó a esta técnica gratificante y, posteriormente, frottage, con ella en la década de 1920 produjo una serie de obras que tenía como una imagen recursiva del bosque, publicado en su “Histoire Naturelle”. Usando esta técnica, realiza en el campo pictórico el principio surrealista de la automatización psíquica, ya presente en forma literaria con la escritura automática de poetas surrealistas.

La técnica avanzada es la diseñada por Max Ernst, se basa en el mismo principio básico de frotar pero se implementa por diferentes medios y con mayor sofisticación. Consiste en raspar a través de una espátula u otro instrumento una capa de color fresco, como el aceite, dejando que emerja el color de fondo subyacente.

El raspado, como en la técnica base, siempre tiene prioridad sobre una superficie rugosa, pero los resultados son más pictóricos y materiales.

Ya conocido en la antigua China y en la Grecia clásica, donde se usaba para hacer copias de bajorrelieves en papel de arroz o pergamino, fue redescubierto en los tiempos modernos por el artista alemán Max Ernst.

En frottage, el artista toma un pastel o un lápiz u otra herramienta de dibujo y hace un roce sobre una superficie irregular. El dibujo puede dejarse como está o utilizarse como base para un mayor refinamiento. Si bien superficialmente es similar al frotamiento de latón y otras formas de frotamiento destinadas a reproducir un sujeto existente, y de hecho a veces se utiliza como un término alternativo para el mismo, el frottage difiere en su carácter aleatorio y aleatorio.

Fue desarrollado por Ernst en 1925. Ernst se inspiró en un antiguo suelo de madera donde el grano de las tablas se había acentuado por muchos años de fregado. Los patrones de graining le sugirieron imágenes extrañas. Los capturó colocando hojas de papel en el suelo y frotándolas con un lápiz suave.