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Jaume Ferrer II

Jaume Ferrer II (Lleida siglo XV), fue un pintor leridano activo a lo largo de la segunda etapa del gótico internacional y formado posiblemente en el taller de pintura que su padre, Jaume Ferrer I, debía tener en la ciudad de Lleida. Su obra más conocida es el retablo de la Virgen de los Paers (1451-1454), conservado “in situ” en la Paeria de Lleida, realizado hacia 1450 en un período avanzado de su producción artística.

En un documento de 1430 actúa como procurador en la venta de unas casas de la plaza Nueva de Barcelona, ​​en nombre de María Teià, su esposa, hija de Guillermo Teià, fabricante de armas de Barcelona. En este documento Ferrer ya consta como pictos, cive, civitatis, Ilerde.

Jaume Ferrer de hecho trabajó en el taller de los Teixidor, hasta que salió para instalar • lar su propio taller ubicado en la plaza de la Cadena, en el barrio de San Lorenzo, justo debajo del barrio de la Suda de Lleida. Este taller se convertiría en el sucesor del taller de los Teixidor, e incluiría Jaume Ferrer y sus hijos, Baltasar y Mateo, de forma que el taller estuvo activo desde el 1430, aproximadamente, hasta el 1506, cuando desaparece Mateu Ferrer de la documentación.

Unos años más tarde, en 1434, se encontraba en Verdú donde llegó con cierto eco y reconocimiento como pintor, y donde vivió durante dos años. El retablo de Verdú fue un pedido importante. Los promotores, Antonio y Catalina Arnau, contactaron inicialmente con Pere Joan, quien finalmente hizo una talla. En la iglesia de Santa María de Verdú aún se conserva un basamento en piedra donde se apoyaba el retablo. Su fuerte estructura se debe a la ubicación prevista de un retablo de piedra o alabastro obra de Pere Joan. Las señales heráldicos de los Arnau y del abad de Poblet son a sobre la portezuela del basamento. El retablo de Verdú (~ 1434), actualmente conservado en el museo Episcopal de Vic, es una obra de juventud en la que se observan ya los rasgos característicos del nuevo período especialmente en cuanto al detallismo con que se describen los paisajes exteriores de los fondos de las tablas, y la minuciosidad y la riqueza de las escenas interiores. También en 1436, aparece su hermano Gaspar Ferrer, si bien no queda claro que la estancia fuera por col • laborar en el taller.

Entre 1437 y 1461 residió en Lleida, donde tuvo una presencia importante; a nivel profesional fue nombrado pintor de la Seu Vella de Lleida y trabajó como pintor de paños y estandartes y banderas.

Se tienen noticias de su relación con Pedro Tejedor cuando ambos son autorizados a ubicar su taller en un cuarto de la Paeria el 23 de noviembre de 1439. El 1441 trabajaron para la Sede de Lleida donde Ferrer encargaba de despintar el retablo mayor y prepararlo para que fuera pintado de nuevo por Bernat Martorell.

Fue un personaje destacado dentro de la comunidad local, donde fue elegido consejero (1437), mostassaf (desde 1443 hasta 1444 y 1437) y prohombre de la Paeria (1460), de donde fue expulsado en 1461. Este hecho es el último que hay documentado de él, y el hasta el 1477 no existe la primera referencia a su hijo Mateo, lo que ha sido interpretado como un posible traslado de residencia en este periodo. Durante este periodo viajó varias veces en Barcelona, ​​el último documentado fue en 1454 cuando participó como testigo en un pleito en el que estaba implicado el pintor Jaume Vergós I.

En 1450 realizó el Retablo de Peralta de la Sal en col • colaboración con Pedro García de Benabarre de la que el MNAC se conserva los compartimentos de la calle central, la Dormición de la Virgen y el Calvario.

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En 1457 pintó el retablo de Alcover, según consta en un recibo de 100 florines -de 400 que costó- fechado el 20 de octubre. La pieza, en un estilo similar al de Pedro García de Benabarre, permitió atribuirle otras obras como el retablo de Verdú, el de San Julián de Aspa y el San Jerónimo, San Martín de Tours, San Sebastián y Calvario (1450 -1455) actualmente en el MNAC de Barcelona.

Su hijo Mateu Ferrer (documentado en Sigena en 1503) fue continuador del taller. De este resto un Jesús bendiciendo, firmado (capilla de San Salvador, en la sede de Tarragona).

Si bien su obra surgía de los postulados del primer gótico internacional en tierras leridanas, evoluciona a partir de su estancia en Barcelona donde tuvo la ocasión de poder conocer obras procedentes de diversas comarcas europeas llegadas por la vía del comercio, como el caso del pintor florentino Dello Delli, presente en Barcelona en aquella época.

Las novedades del segundo periodo del gótico internacional, introducidas en los mismos años treinta en Barcelona por Bernat Martorell, con quien se relacionó en 1450, y también sus puntos de contacto con la pintura valenciana, como Pere Nicolau, se pueden apreciar en la escena de la Anunciación del retablo de la Paeria donde Jaume Ferrer pinta los objetos del escritorio de la Virgen buscando el efecto de la profundidad que da la luz en proyectar su sombra detrás. Es un afán por describir la realidad casi como un inventario, con fuerza número de objetos en un contexto de escena costumbrista. Los objetos de escritorio ya descritos, pero también muebles, libros, un jarrón con flores, una gallina picoteando y un gato y una rata en la terraza. Por otra parte, la manera exquisita como pinta la indumentaria de los reyes magos de la escena de la Epifanía está muy lejos de aquella sobriedad del mundo italogótico Siena del trescientos y lo acerca al gusto por el detalle del mundo flamenco, así como la moda lujosa imperante en Florencia y en las cortes europeas de la época.

obra:
retablo de Verdú mesa de la Epifanía MEV
Fue realizado con donativos para el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Verdú. En el museo episcopal de Vic se conservan doce tablas desmontadas, ya que se desconoce la composición arquitectónica original.
Es una obra de juventud con rasgos característicos de las nuevas tendencias del segundo periodo del gótico internacional en cuanto al detallismo con que se describen los paisajes exteriores de los fondos de las tablas, y la minuciosidad y la riqueza de las escenas interiores. Estas novedades se pueden apreciar en la escena de la Anunciación donde Jaume Ferrer pinta los objetos del escritorio de la Virgen buscando el efecto de la profundidad que da la luz en proyectar su sombra detrás. Destaca la indumentaria de los reyes magos de la escena de la Epifanía muy lejos de la sobriedad del mundo italogótico Siena del trescientos y acercándose al mundo flamenco.

Retablo de Peralta de la Sal Museo de Arte de Cleveland
Mesa del Nacimiento y Adoración de los Pastores

retablo de la Virgen de los Paers Paeria de Lleida

retablo de Alcover Museo Diocesano de Tarragona

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